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(Castellano)

El 3 de marzo de 1938, hace hoy setenta y cuatro años, se llevaba a cabo sobre Alcañiz uno de los más brutales ataques bélicos que ha sufrido el pueblo aragonés en su historia, el acto de guerra más cruel que ha soportado este país y que, al mismo tiempo, fue criminalmente silenciado. El bombardeo de Alcañiz fue uno de esos acontecimientos que el pueblo olvida por miedo y que el poder ordena olvidar por su propia vergüenza; pero es también un eco que resuena en nuestra historia y que clama en conciencia a la memoria para que el olvido no se convierta en norma, para que el recuerdo aflore y se muestre lo que ocurrió sin miedo a señalar culpables y a levantar heridas. Porque el tiempo no lo cura todo y si aún hay recuerdos que escuecen es porque el daño se ha infectado y ha gangrenado nuestra sociedad.

No olvidamos, no perdonamos. El pueblo aragonés, en Alcañiz, fue mutilado y masacrado, llevado hasta la miseria y la mayor indignidad humana. La muerte y el horror sólo tuvieron en Alcañiz un culpable: el fascismo y el españolismo. Y en cualquiera que sean las facetas en las que éste se presentara había de causar dolor a nuestro pueblo, destruyendo primero y silenciando su crueldad después.

Alcañiz es, para las y los aragoneses, nuestra propia y singular Gernika. No sólo por el hecho de la similitud en los bombardeos sino por el cómo fue tratado el hecho con posterioridad que parece ser la mejor de las expresiones de la triste idiosincrasia de nuestro pueblo. Olvido, resignación, sumisión y vergüenza, esas son las actitudes que nos han caracterizado con cada injusticia sufrida a lo largo de la historia y el bombardeo de Alcañiz no iba a ser una excepción. Para nosotras no hubo históricas portadas ni repercusión internacional, no hubo periodismo extranjero interesado ni grandes cuadros. No, nuestra Gernika sólo trajo miedo, mentiras y desolación. Nadie informó y quien lo hizo mintió para su propio beneficio; nadie investigó ni se interesó; y las que lo vivieron trataron de olvidar el infierno que sufrieron. No podemos culpabilizarles por haber querido seguir adelante con sus vidas pero sí cabe reflexionar ¿Cómo un pueblo como el aragonés puede borrar de su memoria uno de los peores ataques que ha sufrido?.

Más allá de ser un ejemplo de nuestra desdicha, el bombardeo de Alcañiz es una muestra de la más absoluta inhumanidad tanto de la guerra en general como de los fascistas en particular. Fue la Aviación Legionaria italiana, enviada por Mussolini y puesta bajo el mando de Franco, la que bombardeó la capital bajoaragonesa. Pero no lo hizo por cuenta propia, lo hizo bajo las órdenes del estado mayor españolista, un ataque gratuito que precedía a la ofensiva sobre el Frente de Aragón pero cuyo objetivo no era en ningún caso militar. La orden era arrasar Alcañiz, causar el mayor daño posible a la población con el único objetivo de invalidar una posición civil de la retaguardia aragonesa. Que el objetivo era hacer el máximo daño posible, no el de atacar posibles objetivos militares, se demuestra en que se lanzaron más de 10.000kg de explosivos que cayeron en su mayoría sobre el casco urbano. No fueron, al parecer, bombas incendiarías como en Guernica lo que no libró a la ciudad de gran cantidad de incendios y destrozos.

Sin duda la mayor muestra de crueldad de los fascistas afloró cuando, tras el bombardeo, los cazas que acompañaban a las escuadras descendieron sobre el pueblo y dispararon indiscriminadamente contra población civil y milicianas. No había interés militar en Alcañiz, tan sólo el deseo de asesinar y causar muerte. Según los testimonios la mayoría de muertes debieron producirse en esos disparos aéreos sobre la población que dejaron un verdadero reguero de cadáveres por todas las calles de Alcañiz.

Inmediatamente después al bombardeo las autoridades antifascistas acordonaron las calles más afectadas (casi todo el casco urbano) impidiendo el acceso de la población para así no importunar las labores de socorro y rescate. Pero ni eso pudo evitar el caos, gran parte de las calles estaban impracticables, multitud de edificios se habían derrumbado y una bomba había caído sobre un camión con gasolina en la plaza del mercado incendiando gran parte del lugar. Muchas personas desaparecieron allí, carbonizadas, quemadas vivas ante la mirada horrorizada de sus vecinas y vecinos, así mismo mucha gente murió ametrallada mientras se instruía, niñas y niños mientras jugaban en el parque o en la Fuente de las Ranetas…, o mujeres a las que mientras limpiaban a la orilla del Guadalope les cayó una bomba.

Se ha señalado que no se puede dar una cifra exacta de las y los muertos del bombardeo, pero de nada sirve la exactitud. El número que el historiador alcañizano José María Maldonado acepta como seguro es no menos de doscientas personas fallecidas que sumadas a las muertas por heridas con posterioridad, a las que fueron trasladadas fuera de Alcañiz y que morirían fuera, harían una cifra superior a quinientas personas asesinadas, un número que siempre ha sostenido gran parte de la población alcañizana pese a la falta de pruebas documentales. Hay que recordar que no hubo registro de muertes, ni de población herida en los hospitales, gran parte fueron evacuadas y los cadáveres, en muchas ocasiones recogidos a pedazos, que en la mayoría de las ocasiones no fueron identificados, acabaron todos en una fosa común que hoy permanece bajo el silencio de la injusticia. Muchas de las vidas sesgadas, hay que concretar, fueron milicianas venidas de otras partes de Aragón y de la zona republicana que estaban haciendo allí su instrucción o descansaban antes de ir al frente.

El olvido que siguió al brutal ataque no responde, sin embargo, a una inconsciencia por parte de ambos lados sino que se relaciona con un plan determinado para no causar más escándalos. Después de lo de Guernica los españolistas sublevados no querían más mala prensa así que censuraron cualquier información acerca de los hechos. Los republicanos españoles, pese a que en un primer momento lo señalaron en su prensa (devaluando el alcance de los daños) después lo dejaron pasar pues, al parecer, no les interesaba dar una visión de debilidad cuando en unos pocos días iba a comenzar la ofensiva sobre el Frente de Aragón. Por ambas partes el bombardeo se fue perdiendo, no fue, como se ha dicho, un bombardeo olvidado sino borrado, pertinentemente obviado por ambos bandos. Sólo perviviría al fin por los testimonios orales que hoy las más mayores del lugar narran del horror que en su niñez vivieron. Las historias de dolor y sufrimiento se perderán para siempre o quedarán como algo intrafamiliar, un infierno que lógicamente la población alcañizana no quiere recordar pero que poco bien hace a la necesidad de justicia.

Las voces de los y las muertas hoy resuenan en nuestra conciencia, de aquellas personas antifascistas o gente del terruño cuyos verdugos pasearon unos días después encima de sus cadáveres. Fascistas italianos y españoles que más tarde fueron enterrados en la misma fosa que las de sus víctimas. Memoria, al fin y al cabo, desigual. Los verdugos recibieron honores por sus caudillos y las víctimas sólo anonimato. Es nuestra tarea, y por ello desde Purna queremos recordar esto, llevar a cabo la tarea de la recordación, de las y los mártires antifascistas y de las y los campesinos inocentes. Memoria histórica, una necesidad acuciante que con el paso del tiempo se presenta con más evidencia. Como decíamos, si las heridas, después de setenta años, no han sanado es porque se han infectado y nos han gangrenado. No ha habido, ni habrá, reconciliación posible hasta que las víctimas sean tratadas con igual respeto y se reconozca la culpa de los genocidas, de aquellos que masacraron a nuestro pueblo, que han muerto plácidamente, que siguen viviendo en confort o que la historia aún no ha juzgado. Desde luego la juventud independentista aragonesa no olvidaremos y seguiremos trayendo a colación, año tras año, las injusticias históricas cometidas con nuestro pueblo que no han quedado resueltas y que claman porque se haga justicia.

Guillén González

Purna, a chovenalla revolucionaria y independentista

Artículo en AraInfo

Artículo en Andorra Antifaixista

Algunos destrozos del bombardeo (Fuente)

Vista aérea del ataque tomada por los bombarderos (Fuente)

Los verdugos del fascio italiano entrando en la ciudad que habían bombardeado (Fuente)

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(Aragonés)

Memoria Historica: O Bombardeo d’Alcanyiz

O tres de marzo de 1938, fa hue setenta y cuatro anyos, se levaba a cabo sobre Alcanyiz o más brutal d’as enrestidas belicas que ha sufriu o pueblo aragonés en a suya historia, l’acto de guerra más cruel que ha soportau iste país y que, a o mesmo tiempo, fue criminalment silenciau. O bombardeo d’Alcanyiz fue uno d’ixos feitos que o pueblo ixublida por medrana y que o poder ordena ixublidar por a suya propia verguenya; pero ye tamién un eco que resuena en a nuestra historia y que clama en conciencia a la memoria ta que o ixubliu no se torne en norma, ta que l’alcuerdo aflore y se amuestre lo que ocurrió sin medrana a sinyalar culpables y a devantar feridas. Porque o tiempo no lo cura tot y si encara bi ha recuerdos que escuecen ye porque o danyo s’ha infectau y ha gangrenau a nuestra sociedat.

No ixublidamos, no perdonamos. O pueblo aragonés, d’Alcanyiz, fue mutilau y masacrau, levau dica la miseria y a mayor indignidat humana. A muerte y a horror nomás tuvioron en Alcanyiz un culpable: o faixismo y l’espanyolismo. Y en cualsiquiera que sigan as facetas en as que iste se presentara bi heba de causar dolor a o nuestro pueblo, estricallando primero y silenciando a suya crueldat dimpués.

Alcanyiz ye, t’as y os aragoneses, a nuestra propia y singular Guernica. No nomás por o feito d’a similitut en os bombardeos soque por cómo fue tratau o feito con posterioridat que parix estar a millor d’as expresions d’a triste idiosincrasia d’o nuestro pueblo. Ixubliu, resignación, semisión y verguenya, ixas son as actitutz que nos han caracterizau con cada inchusticia sufrida a lo largo d’a historia y o bombardeo de Alcanyiz no iba a estar una excepción. Ta nusatras no bi habió historicas portadas ni repercusión internacional, no bi habió periodismo extranchero intresado ni grans cuadros. No, o nuestro Guernica nomás trayó medrana, mentiras y desolación. Nadie informó y qui lo fació mintió t’o suyo propio esquimen; nadie investigó ni s’intresó; y as que o vivioron tratón d’ixublidar o infierno que sufrioron. No podemos culpabilizar a ellas por haber queriu continar adebant con as suyas vidas pero sí cabe reflexionar ¿Cómo un pueblo como l’aragonés puet borrar d’a suya memoria o pior d’as enrestidas que ha sufriu?

Dillá d’estar un eixemplo d’a nuestra desdicha, o bombardeo d’Alcanyiz ye una muestra d’a más absoluta inhumanidat tant d’a guerra en cheneral como de os faixistas en particular. Fue l’Aviación Lechionaria italiana, ninviada por Mussolini y puesta baixo lo mando de Franco, a que bombardeó a capital baixoaragonesa. Pero no lo fació por cuenta propia, o fació baixo as ordens de l’estau mayor espanyolista, una enrestida de valdes que precedeba a la enrestida sobre o Frent d’Aragón pero cuyo obchetivo no i yera en garra caso militar. A orden yera estricallar Alcanyiz, causar o mayor danyo posible a la población con l’unico obchetivo d’invalidar una posición civil d’a retaguardia aragonesa. Que l’obchetivo yera fer o maximo danyo posible, no d’enrestir posibles obchetivos militars, se amuestra en que lanzoron más de 10.000kg de explosivos que cayoron en a suya mayoría sobre o casco urbano. No fuoron, a o pareixer, bombas incendiarías como en Guernica lo que no libró a la ciudat de gran cantidat d’incendios y destrozos.

Sin duda la mayor muestra de crueldat de os faixistas afloró quan, dezaga d’o bombardeo, os cazas que acompanyaban a las escuadras descendioron arredol d’o pueblo y disparoron indiscriminadament contra población civil y milicias. No bi heba intrés militar en Alcanyiz, nomás o deseyo d’asesinar y causar muerte. Seguntes os testimonios a mayoría de muertes debioron producir-se en ixos disparos aereos  arredol d’a población que dixoron un verdadero reguero de cadavers por todas as carreras d’Alcanyiz.

Inmediatament dimpués a o bombardeo as autoridatz antifaixistas acordonoron as carreras más afectadas (cuasi tot lo casco urbano) impidindo l’acceso d’a población t’asinas no importunar as labors de socorro y rescate. Pero ni ixo pudo evitar o caos, gran parti d’as carreras i yeran impracticables, multitut d’edificios s’heban esboldregau y una bomba bi heba cayiu sobre un camión con gasolina en a plaza d’o mercau incendiau gran parti d’o puesto. Muitas personas desaparixioron allí, carbonizadas, cremadas vivas ante a uellada horrorizada d’as suyas vecinas y vecins, d’a mesma traza muita chent moriba ametrallada mientres s’instruyiba, ninas y ninos mientres chugaban en o parque u a Fuene d’as Ranetas…, u mullers a las que mientres escoscaban a o costau d’o Guadalope les ne cayó una bomba.

S’ha sinyalau que no se puet dar una cifra exacta d’as y os muertos d’o bombardeo, pero de cosa sirve a exactitut. O numero que o historiador alcanyizano José María Maldonado acepta como seguro ye no menos de doscientas personas fallecidas que sumadas a las muertas por feridas con posterioridat, a las que fuoron trasladadas difuera de Alcanyiz y que moriban difuera, ferían una cifra superior a cincocientas personas asesinadas, un numero que siempre ha sosteniu gran parti d’a población alcanyizana pese a la falta de pruebas documentals. I hai que remerar que no bi habió rechistro de muertes, ni de población ferida en os hespitals, gran parti fuoron evacuadas y os cadavers, en muitas ocasions recullius a piazos, que en a mayoría d’as ocasions no fuoron identificaus, rematoron totz en una fosa común que hue permaneix baixo lo silencio d’a inchusticia. Muitas d’as vidas asesinadas, bi ha que concretar, fuoron milicianas venidas d’atras partis d’Aragón y d’a zona republicana que i yeran fendo allí a suya instrucción u descansaban antis d’ir a o frent.

L’ixublido que continó a la brutal enrestida no risponde, sin dembargo, a una inconsciencia por parti d’ambos laus soque se relaciona con un plan determinau ta no causar más escandalos. Dimpués d’o de Guernica os espanyolistas sublevaus no quereban más mala prensa asinas que censuroron cualsiquier información a mán d’os feitos. Os republicans espanyols, pese a que en un primer momento lo sinyaloron en a suya prensa (devaluando l’alcance d’os danyos) dimpués lo dixoron pasar pues, a o parixer, no les ne intresaba dar una visión de debilidat quan en unos poquetz diyas iba a prencipiar a enrestida arredol d’o Frent d’Aragón. Con tot y con ixo lo bombardeo se fue perdendo, no fue, como s’ha dito, un bombardeo ixublidau sino borrau, pertinentement obviau por ambos bandos. Nomás perviviría a o fin por os testimonios orals que hue as más mayors d’o lugar narran d’a ‘horror que en a suya ninyetz vivioron. As historias de dolor y sufrimiento se perderán ta cutio u quedarán como bella cosa intrafamiliar, un infierno que lochicament a población alcanyizana no quieren remerar pero que garra bien fa a la necesidat de chusticia.

As voces d’os y as muertas hue resuenan en o nuestro esmo, d’aquellas personas antifaixistas u chent d’o terrunyo cuyos verdugos paseoron unos diyas dimpués dencima d’os suyos cadavers. Faixistas italians y espanyols que más tardi fuoron enterraus en a mesma fosa que as d’as suyas victimas. Memoria, a o fin y a o cabo, desigual. Os verdugos recibioron honors por os suyos caudillos y as victimas nomás anonimato. Ye a nuestra faina, y por ello dende Purna queremos remerar isto, levar a cabo a faina d’a recordación, de as y os martirs antifaixistas y d’as y os campesins inocents. Memoria historica, una necesidat acuciante que con o paso d’o tiempo se presenta con más evidencia. Como decibanos, si as feridas, dimpués de setenta anyos, no han sanau ye porque s’han infectau y nos han gangrenau. No ha habiu, ni bi habrá, reconciliación posible dica que as victimas sigan tratadas con igual respeto y se reconoixca la culpa d’as chenocidas, de aquellas que masacroron a o nuestro pueblo, que han muerto placidament, que continan vivindo en confort u que a historia encara no ha chuzgau. Dende lugo a choventut independentista aragonesa no ixublidamos y continaremos trayendo a colación, diya par d’atro, as inchusticias historicas feitas con o nuestro pueblo que no han quedau resueltas y que claman porque se faga chusticia.

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